Desde que los primeros habitantes del planeta pudieron pescar, el gusto por los mariscos ha acompañado la historia de la humanidad. La variedad de alimentos que pueden surgir de las profundidades del mar resultan infinitas si se mezclan con la capacidad creadora de aquellos magos de la cocina, a los que les entregamos la responsabilidad de ofrecernos sabores nuevos, texturas que activen nuestra sensibilidad, decoraciones que activen nuestros sentidos a través de la vista.

En el Bankers, quien tiene en sus manos esa tarea, es el chef Stéphane Richard, de cuya experiencia y conocimiento, salió hace poco la nueva carta del Club, en la que una lista de nuevos platos espera a ser degustada por los socios y sus invitados.

Entre la delicias que propone, para el mes de mayo, ofrece un delicioso atún blanco en flor de rosa con ñoquis.

Este pescado, muy apreciado en la gastronomía española —sobre todo en la zona de Cantabria—, y considerado como parte de la vieja aristocracia de los mariscos, se lo prepara pochado, para luego ser agregado a un velouté que se hace con el consomé de su propio jugo, al que se le agrega esencia de rosa y crema de leche. La mezcla de sabores se convierte entonces en una experiencia gastronómica digna de probar.

Los ñoquis son el acompañante ideal en este plato. El sabor de la pasta y el queso parmesano, mezclado a la delicadeza del atún blanco que nada en medio de la sedosidad de la crema, con el toque de rosas, hace de esta una verdadera invitación a los sentidos.