El mejor recuerdo que Eduardo Peña tiene del Bankers Club es la fiesta que le organizó su esposa cuando él cumplió cincuenta años, en 2010. La vista, desde el piso 33, fue el fondo perfecto para una celebración entre amigos y familiares.

Desde su fundación, en 1996, Eduardo es socio y parte del directorio de este club de ejecutivos, pues aunque él estudió medicina en los años ochenta y fue residente en la Clínica Keneddy durante 5 años, su camino se forjó en el ámbito de los negocios. Allí empezó, como directivo de medios de comunicación, organizó eventos benéficos —como aquella famosa teletón en la que el ex presidente Abdalá Bucaram se afeitó el bigote en un evento de recaudación de fondos para niños enfermos—y se formó como empresario.

Todas las mañanas, Eduardo Peña, va en bicicleta desde su departamento, hasta su oficina, en el centro de Guayaquil. Para él, no se trata solamente de hacer ejercicio, la bici es un estilo de vida. “Es una necesidad que las personas empiecen a involucrarse con esas actividades no solamente por su salud sino por el bien que le hacen a la naturaleza”, dice. En este deporte empezó a los siete años, cuando le regalaron su primera bicicleta, y desde entonces, no ha parado. Para él, usarla como medio de transporte, le permite ejercitarse para cuando va a participar en triatlones, evitar el tráfico de la ciudad, y contribuir a reducir las emisiones de CO2.

Es un ecologista practicante, pues además de usar la bici, en su departamento ha instalado un sistema que le permite utilizar 30% de energía de paneles solares. Cree también que si a las personas se les incentiva, se sumarán a distintas alternativas que velen por el bienestar del planeta. En el edificio en el que tiene su oficina desde donde gerencia Seguros Cóndor, han instalado todo un piso con duchas y camerinos para motivar el uso de bicicleta —u otros medios alternativos—, así, si un empleado llega sudando luego de una larga cicleada, allí puede refrescarse y estar listo para iniciar su jornada.

Su relación con el Bankers es estrecha y larga. Ese es un espacio ideal para sus almuerzos de negocios. Disfruta la gastronomía que ofrece el Club, “tiene un chef muy bueno, la comida es de gran calidad y variedad”, asegura. “Y eso se complementa con la atención del personal, el gimnasio de primera calidad, un área de masajes y canchas de squash”.

Eduardo, quien también fue presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil durante dos periodos, entre 2010 y 2014, cuenta con energía y sencillez su vida en los negocios y su gusto por el ciclismo. Quizás su energía le ha permitido participar en distintas actividades, y por eso hoy prefiere dormir temprano “a las diez y media ya estoy en la cama porque me despierto muy temprano”, cuenta. Además de sus negocios, está vinculado activamente con el Bankers, forma parte de la comisión de eventos, encargada de buscar expositores para que asistan al Club a dictar conferencias y charlas sobre diversos temas sobre economía, política o negocios.
A sus cincuenta y cinco años, Eduardo Peña se plantea metas ambiciosas: en su trabajo, en los deportes, en la vida. Ve a futuro y piensa en grandes negocios, que seguramente, se concretarán mientras almuerza en el restaurante con la mejor vista de Guayaquil.